Razones

Razones

                                                  «Bien está en otros sostenerse.
                                        Porque nadie soporta la vida solo.»
                                                                                         F. Hölderlin

Y porque estamos solos empezamos un verso.

Porque sentimos frío acercamos las manos
al calor de unos seres imposibles y bellos
que nos prestan sus ojos para observar el mundo.

Porque tenemos miedo miramos otras muertes
y en nuestra oscuridad encendemos un sol
de mediodía, inmóvil, que no se irá al ocaso.

Huyendo del dolor fatigamos el cuerpo
por calles de ciudades que nunca son la nuestra
de la mano de gentes que habitan en nosotros.

Porque tenemos prisa inventamos finales.
Porque nos falta el tiempo inventamos más tiempo.

Porque somos tan pobres no nos pesa apostar
lo poco que nos queda a este número incierto.

Porque somos humanos miramos a los dioses.
Porque no somos dioses jugamos a crear.

Irene Sánchez Carrón (1967, Cáceres, España); Porque no somos dioses, (Premio de Poesía «Hermanos Argensola» 1997), Editado por Gráficas de Barbastro, 1998

Inscripciones que faltan

Inscripciones que faltan

No figuran leyendas en los mapas
para señalizar
las descargas eléctricas
que rompen en la piel
o la tormenta zarca
de la que nacen unos prismáticos del cielo.

Solo se representa la intuición
de recorrer una vez más un campo
mutilado, sin este y sin oeste,
apenas luz y sombra como siempre en desorden.
No figuran leyendas en los mapas.
Por tanto habría que crear los signos
necesarios, plantar
un árbol que resista,
escribir coordenadas donde el deseo fuera
más alto que la muerte.

No hay lugar más desierto que lo que no se dice.

Raquel Vázquez (1990, Lugo, España); Aunque los mapas, Ed. Visor, 2020. XXXII Premio Loewe a la Creación Joven

No es verdad

No es verdad

No es verdad Blancanieves, los bosques de esperar
lenguas azules que nos despierten
al dolor de los pezones.
No somos elegidas
de los dioses para la transparencia:
ellos también son cuentos.
Porque la poesía,
igual que los sepulcros de cristal o ser mujer,
no será nunca un don.
No nos hace más nubes, ni más madres,
ni ha de encontrarnos siempre
trabajando.
A menudo, nos halla
menstruando, acariciando gatos sucios.
Sacando la basura.

Martha Asunción Alonso (1986, Madrid, España), Skinny Cap, Ed. Libros de la Herida, 2014. Su poesía ha recibido los siguientes premios: el Premio de Poesía Joven RNE (2015), el Adonáis (2012), el Nacional de Poesía Joven (otorgado por el Ministerio de Cultura, 2011) y el Premio Carmen Conde de Poesía Joven (2018).

Barro

Barro

Hasta la madre
se volvió barro,
un barro acuoso,
frágil y sin cocer.

Y quedé sostenida
por un latido desigual, pequeño.
Polivalente e incierta
como célula madre,
y aun así cada vez más definible.
Con un cuerpo mullido y nuevo,
un cuerpo que jamás pronunciará
un no li me tangere.

Camino ahora
con pies de barro,
desnuda, sólida y pluvial.

Gracia Aguilar (1982, Albacete, España); Libérame domine, Ed. Pre-Textos, 2018

Enséñame el camino que siguen las estrellas fugaces

Enséñame el camino que siguen las estrellas fugaces
o el camino que traza el rayo en su caída
o el de la lluvia
o el de los seres que despiertas con tu voz
y que se duermen cuando callas.
Enséñame el camino del deseo.
Enséñame a olvidar las huellas de mis pasos en la tierra.

Chantal Maillard (Bélgica, 1951); Hainuwele y otros poemas; Ed. Tusquets, 2009.

22 de febrero

                      Estos días azules y este sol de la infancia
                                                                  Antonio Machado

La poesía es azul
aunque a veces la vistan de luto.
Viento del sur escultor de cipreses
ahoga la tierra honda de dolor y de rabia.

Abel Martín, conciencia en desbandada
pájaro entre dos astros
nombrador primigenio de las cosas.
Juan de Mairena íntegro
espejo limpio donde se refleja
el rostro que tenemos de verdad.

Nos dejaste la vida
la palabra fecunda
la desnudez, la brisa.
Nos dejaste las hojas y el rocío
el mar
las instrucciones
para aprender a andar sobre las aguas.

Y después te marchaste.
Mejor dicho: te echaron a empujones.
Siempre molestan los ángeles perdidos.

Dicen que desde entonces en Collioure
no ha dejado jamás de ser invierno.

Raquel Lanseros (1973, Cádiz, España); Croniria, Ed. Hiperión, 2009

Mientras la luz

Mientras la luz

Todo está en la ventana
que reúne mi vida y me contiene
contra el marco vacío de lo eterno.
Un marco en el que yo soy el afuera
y el paisaje es mi centro más profundo.
Una rama de viento, los jirones
de nube en que se cierne
la noche del crepúsculo
y este agudo deseo
de encontrar entre ellos la palabra
que logre derribar esta frontera
entre afuera y adentro.
Todo está en la ventana, soy el marco
que reúne y contiene los compases
de este instante inmortal, de este intervalo.
Un recuadro de luz mientras la luz
cabalga en las cenizas de la tarde:
un mordisco de cobre en el cobalto.

Lola Mascarell (1979, Valencia, España), Mientras la luz, Ed. Pre-Textos, 2013 (Premio de Poesía Emilio Prados),