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Vendo roca de Sísifo,
añeja, bien lustrada,
llevadera, limada por los siglos,
pura roca de infierno.
Para tediosos y desesperados,
amantes del absurdo
o para culturistas metafísicos.
Almohadilla de pluma para el hombro
sin coste adicional.

Vendo una isla de segunda mano.
No la puedo atender.
Perfecto estado: arenas y ensenadas,
olas, acantilados,
arboledas, delfines.
Instalación de sueños casi intacta.

Vendo toro de Dédalo.
Discreción. Quince días
de frenético ensayo.
Se entrega a domicilio.
Se adapta a todo tipo de orificios.

Revendo laberintos
usados, muy confusos.
Se garantiza pérdida total
por siete u ocho años.
Si no queda contento,
reembolsamos el hilo de Ariadna.

La vida es una empresa laboriosa:
veinte segundos de ficción en pie
y una tenue canción desesperada.

Somos microrrelatos que caminan:
Soy No-fui, No-seré, No-soy cansado.

Vivir es patinar breve jornada.
Solo soy los anuncios que he tragado.

Alquilo alas de Ícaro
adaptables, elásticas.
Imprescindible curso de suicida,
máster de soñador
o currículum roto de antemano.

Aurora Luque (1962, Almería, España), Camaradas de Ícaro, Ed. Visor, 2003 (I Premio Fray Luis de León)

Preguntas

Preguntas
¿Puedes contar el color de la lluvia,
los grados de la ausencia por su peso de sombra?
¿Aceptas, cuando bajan del cielo
los anillos del tiempo,
cómo estrechan tu infancia, tu piel o tus herbarios?
¿Puedes ver deshacerse la escalera de polvo
por donde tu alegría había crecido en nubes,
sin estupor volver al mismo sueño,
sin soñarlo volver al mismo sitio,
y no gritar y no gritar?
Una vuelta de vida, un giro bajo el sol,
y un mundo de fantasmas ha perdido sentido.
¿Puedes vivir y olvidarte que es juego,
olvidar su secreta razón y estar muriendo?

Ida Vitale (1923, Uruguay), Sobrevida. Antología poética, Ed. Esdrújula, 2016

Eres un verdor tranquilo de una lluvia
anaranjada entre las nubes, que la calma,
eres como un pájaro -tús alas como estrellas-
tú siempre retomando amigo amor amigo mío
verdad tranquila entre mis ojos

recuerdo mío sueño de mí
ahora que por fin te reconfortan mis poemas
y mi voz se te hace dulce como un niño
ahora amor tú eres mi llanura eres una
risa en aquel bar lleno de flores
ahítas de verano
y eres mi calor profundo desde el cielo.

Y me dices que se acerca presuroso
ardiente si tú quieres y desnudo;
yo preparo una fogata por si ajena
la luna se destiñe de mirarnos
y necesitas una luz o una escalera
yo aquí estoy amor dormido
entre resquicio de bondad que permanece
atado entre tu vientre y la vereda.

 Foto de Asís G. Ayerbe

Juan Gallego Benot (1997, Sevilla, España); Oración en el huerto, Ed. Hiperión, 2020. Poema extraído del periódico Diario de Burgos (sábado, 8 de febrero de 2020). El poemario es el ganador del II Premio de Poesía Joven Tino Barriuso.

Poema de cuando estudio matemáticas bellas

Poema de cuando estudio matemáticas bellas

Aquí hay que piar
porque esto es una gran tormenta.
El cielo negro en marzo es una tarde
de domingo tan vivo y chocolate en casa.
Nuestra suma da esos resultados
y digo que el operador es
neutro, enamorado del verso
que no romperá sus plumas.
Pero si el resultado llega a cinco
le restarás cinco y dirás que la resta
es lo que queda. Y sigue.
O comprueba si ha aparecido un amor,
una mancha que sea tu propio inverso,
soledad.


Pureza Canelo (1946, Cáceres, España), Cuatro poéticas, Ed. Pre-Textos, 2011

El chico que esperaba la lluvia

El chico que esperaba la lluvia

Ahí era marzo,
de no sé qué año,
pero un marzo bulímico
de poemas bajo cero
y violines sin corcheas,
con la boca mediootoño medioinvierno.

Estaba yo sentado sobre una cicatriz,
sobre el corpiño de una herida,
mirando hacia un lado
donde estábamos tú y yo,
mirando al otro –
en mi vida yo-sin-ti.

La comparación atroz
de una imagen frente a la otra,
la vida diferente, la puerta de salida.

Solo faltaba una cosa:
convencerme definitivamente
de que frente a ti
solo sería un campesino
esperando la lluvia
en el país de la sequía.

Marwán (1979, Madrid, España); Una mujer en la garganta, Ed. Planeta, 2021.

Curiosa actividad

Imagen de wirestock en Freepik

Curiosa actividad

Punto de confluencia de palabras
que se cruzan en redes temblorosas
como esas telarañas, con gotas suspendidas…

¿Qué son aquí las gotas?
¿Son ideas, imágenes, sentidos?
Cuelgan de las palabras
y pronto se evaporan: ¿qué ha quedado?
Esqueletos fóneticos: sonidos.

Menos aún: sus trazos
sobre el papel, dibujos.

Y menos todavía.

Vaciadas de su líquido semántico
quebrada la sintaxis
-como en una probeta-
las pequeñas moléculas palabras
bailan un baile ambiguo.

Circe Maia (1932, Uruguay); Transparencias. Antología poética, Ed. Visor, 2018

La poesía es una lengua minorizada

A poesía é unha lingua minorizada

Comezaría polo espesor. A súa acidez, o seu ph.

Camiña igual ca unha muller:
entre o masacre do invisible
e o campo de concentración da visibilidade.

Ladra estilo e final,
unha épica hospitalaria.

No poema a linguaxe
faise ouvidos xordos a si mesma,
nel as palabras amplían
o seu círculo de amizades.

Hai que masturbar o abecedario
ata que balbuza cousas
aparentemente inconexas.

Caixa de cambios da fala,
acenos doutra orde.
O sorriso do mosquito dentro da pedra de ámbar.

Non se trata de que non comprendas árabe.
Non entendes

poesía.

La poesía es una lengua minorizada

Comenzaría por el espesor. Su acidez, su ph.

Camina igual que una mujer:
entre la masacre de lo invisible
y el campo de concentración de la visibilidad.

Ladra estilo y final,
una épica hospitalaria.

En el poema el lenguaje
se hace oídos sordos a sí mismo,
en él las palabras amplían
su círculo de amistades.

Hay que masturbar el abecedario
hasta que balbucee cosas
aparentemente inconexas.

Caja de cambios del habla,
gestos de otro orden.
La sonrisa del mosquito dentro de la piedra de ámbar.

No se trata de que no comprendas árabe.
No entiendes

poesía.

Yolanda Castaño (1977, La Coruña, España); A Segunda Lingua, PEN Clube de Galicia,  2014.

No es verdad

Cortesía. Roberto Castro

NO ES VERDAD

No es verdad Blancanieves, los bosques de esperar
lenguas azules que nos despierten
al dolor de los pezones.

No somos elegidas
de los dioses para la transparencia:
ellos también son cuentos.

Porque la poesía,
igual que los sepulcros de cristal o ser mujer,
no será nunca un don.

No nos hace más nubes, ni más madres,
ni ha de encontrarnos siempre trabajando.

A menudo, nos halla menstruando, acariciando gatos sucios.

Sacando la basura.


Martha Asunción Alonso (Madrid, España, 1986)

La voz de una huella

La voz de una huella
Lo cierto es que le quise.
No puedo negarlo
porque moldeé mi cuerpo
para que encajáramos.
Yo me deshice,
sin tener en cuenta los límites,
para contener a otro.
Así fue como apareció este hueco.
Hay que estar enamorado para convertirse en plastilina
¿sabes?
Entonces te transformas,
y cuando se va nada vuelve a su sitio.
Somos barro y el desamor nos seca.
Así fue como apareció este hueco.
Debes saber que ahora
él y yo somos esto,
y no tengo intención de cambiarlo.
No quiero a alguien que llene mis vacíos,
si acaso,
alguien a quien no le importen
y encuentre su espacio entre todos ellos.
Creo que es la única manera de que las heridas abandonen su murmullo.
Cuando un nuevo amor habla,
las cicatrices se apagan en silencio.

De Nenad Stojkovic – Little girl holding plasticine., CC BY 2.0


Andrea Valbuena (1992, Barcelona, España), Mágoa, Ed. Valparaíso, 2016. I Premio Valparaíso de Poesía