Testigo de excepción

Testigo de excepción

A Maribel y Ana

Un mar, un mar es lo que necesito.
Un mar y no otra cosa, no otra cosa.
Lo demás es pequeño, insuficiente, pobre.
Un mar, un mar es lo que necesito.
No una montaña, un río, un cielo.
No. Nada, nada,
únicamente un mar.
Tampoco quiero flores, manos,
ni un corazón que me consuele.
No quiero un corazón
a cambio de otro corazón.
No quiero que me hablen de amor
a cambio del amor.
Yo sólo quiero un mar:
yo sólo necesito un mar.
Un agua de distancia,
un agua que no escape,
un agua misericordiosa
en que lavar mi corazón
y dejarlo a su orilla
para que sea empujado por sus olas,
lamido por su lengua de sal
que cicatriza heridas.
Un mar, un mar del que ser cómplice.
Un mar al que contarle todo.
Un mar, creedme, necesito un mar,
un mar donde llorar a mares
y que nadie lo note.

Francisca Aguirre (1930- 2019, Alicante, España); Mujeres de carne y verso: Antología poética femenina en lengua española del siglo XX Ed. La esfera de los libros, 2002

Reclamación

Reclamación

Me hablas como si fuera yo quien decidiese.
Como si mi existencia
junco en llamas
tuviera algún poder sobre la realidad.
Mi humilde voluntad no suma más
que otro grano de arena en la alta duna.

Piensa un minuto en mi insignificancia.
¿He decidido que hoy sea el vértice del tiempo
como de agua es el río y de idea la palabra?
No me culpes del curso de la naturaleza.
Como tú, soy su fruto. A su pulso me debo.

Te olvidé ya hace tiempo.
No hay nada que añadir
aunque el lenguaje apenas aclare los finales.
Es inútil culparme y más aún pretender
que un recuerdo caliente igual que un cuerpo.

Raquel Lanseros (1973, Cádiz, España); Matria, Ed. Visor, 2018

Valentía

Valentía

Ella no se rendía.
Nunca se hubiera rendido tan temprano.
Albergaba su pecho
la jubilosa fuerza
que algunos pájaros transportan en sus ojos.
Caminaba
dejándonos su huella sobre un fango
con el que amenaza la muerte
asesinar nuestras propias ilusiones.
 Cierto que sentía miedo
a la enfermedad y a la tristeza.
¿Quién no lo tiene nunca?
Ponía flores
en el centro de la mesa y devoraba,
con feroz apetito,
la deslumbrante primavera.
 Luchó hasta el final
como los soldados más intrépidos.
No claudicó ante la amargura
ni proclamó como propia
la bandera del desánimo.
 Fue hermosa y fue valiente.
Tuvo el hermoso don de la batalla.

Mª Luisa Mora (1959, Toledo, España), El don de la batalla, Ed. Vitruvio, 2011. (Premio Nacional de Poesía «Ciega del Manzanares» 2011)

Naturalezas muertas

Naturalezas muertas
I.
Las manillas de este reloj
tan sólo van cerrando puertas.

II.
De algunas vivencias
queda apenas un retrato molesto.

Objetos inertes, inútiles,
invadiendo la memoria.

¿Para qué volver?
Su pulpa agridulce se secó hace tiempo.

III.
Una flor de papel
también es un vegetal.

Sonia Marpez (1987, Lugo, España), “Estación Poesía” Nº 8, Editado por Secretariado de Publicaciones Universidad de Sevilla, 2016

Líneas

Y ya van 200 poemas publicados en este rincón en el que voy dejando
versos que me hubiera gustado haber escrito.

Si es que todo está escrito,
este párrafo ya no es el primero
sino el próximo,
la mancha de una tinta
envejeciendo
hasta convertirse ahora, todavía,
en su propio pasado.

Si es que todo está escrito,
esta palabra no es la última,
sino la anterior al espacio en blanco
que distingue
unos significados vacíos de otros,
que separa
mi sola respiración contenida
de un suspiro.

Y si es verdad que todo
está escrito y que las palabras tiemblan
rayando un porvenir en el agua,
dime qué lees en las líneas
de esta mano extendida
con la que te escribí todas las cosas
-ahora lo comprendo-
que nunca supe escribirte.

Francisco Pérez (Granada, 1965) Inédito

Nimiedades

NIMIEDADES

Tu luz era fuente de gozo aquellos días.
No importaba más
la piel dura de las sombras,
ni el rasgado sol de aquel otoño incipiente
impedía aún el rojo de la tarde.

Entonces era más joven y escribí
poemas remilgados. Inventé para ti paisajes tiernos
y la esperanza
de aquel que desconoce,
iluminaba mi rostro y transformaba el presente
en un futuro favorable.

Quisiera ahora, sin embargo, nimiedades.
Verte dudar junto al estante de los yogures,
mirarte hervir las patatas,
sacudir de tu hombro las gotas
algún día en que, al salir del cine,
nos sorprendiese la lluvia y su fragancia.

María Paz Otero (1995, Madrid, España); Nimiedades. Ed. Hiperión, 2021. Ganadora del III Premio de Poesía Joven Tino Barriuso.

Nadie está solo

Nadie está sólo

En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan solo por amar
la libertad.

—Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?

Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio.

—¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el suyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?

Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.

José Agustín Goytisolo (1928- 1999, Barcelona, España); José Agustín Goytisolo – Obra completa; Ed. Lumen, 2011.

Queridos reyes magos

Queridos Reyes Magos

Quiero horas de diez días,
alas para desaferrarme
de todo lo que pesa,
línea directa con algunos muertos
que me son necesarios,
ojos de cerradura para ver
el anteayer y el pasado mañana,
tres minutos de plena lucidez,
flores de colores
para todo el verano,
un enero que crea en el invierno,
diez segundos para ser un hombre
durante un buen orgasmo,
que la muerte me espere
sin paciencia,
y no ser muy adulta
en tanto que envejezco.

Care Santos (1970, Barcelona, España); Poesía en el Camino. IIª Antología poética (2015-2018) Olmillos de Sasamón (Burgos), Edita Real Academia Burgense de Hª y Bellas Artes. Institución Fernán González, 2019