Doble símbolo
Has nacido mujer… Y te preguntas
si es humillación el aceptarte
con todo lo que fueron tus abuelas,
con todo lo que fuiste y fue tu madre,
con lo que tú eres hoy, un ser que busca
los posibles sentidos de la vida,
del amor, de la muerte y la tristeza,
la profunda raíz de la esperanza.
Si es orgullo la cifra de tu canto
o tan sólo piedad tus elegías.
Si es humilde ese signo que te inventas
al sumergirte viva en el silencio,
porque sabes que todos menosprecian
la voz de la mujer o se sonríen
si su palabra apunta hacia lo alto
o penetrar procura las tinieblas.
El dedal o la pluma -doble símbolo-
no sirven de defensa ni tampoco
desafían ni alcanzan la victoria.
Amorosos, humildes instrumentos,
consuelan tu vivir o con su llanto
lavan la piedra gris de muchos sueños.
Escribir y coser, ¿no son lo mismo?
Hilo y tinta devanándose viviendo.
Concha Zardoya, El corazón y la sombra, Ed. Ínsula, 1977