Hay que ser muy valiente
Hay que ser muy valiente para vivir con miedo.
Contra de lo que se cree comúnmente,
no es siempre el miedo asunto de cobardes.
Para vivir muerto de miedo,
hace falta, en efecto, muchísimo valor.
Ambigüedad de la catástrofe
Lo había perdido todo:
amor, familia, bienes, esperanzas.
Y se decía casi sin tristeza:
¿no es hermoso, por fin, vivir sin miedo?
Ángel Gónzalez, Nada grave, 2008