La cólera de un viento

La cólera de un viento

Dormir algunas veces cuesta mucho.
Lo digo por el whisky doble
y por los calcetines que preciso
y por cómo arrancaste mi foto de tu cuarto,
con aquella amargura en los labios crispados.
Desde entonces yo trato de imitarte:
pongo cara de cínica, troceo tu corbata,
y vuelvo indiferente la almohada.
Vano intento. Guardarte en un capítulo.
Como meter el mar en un pobre agujero.
Y aquí sigo en la playa, con mi pala, mi cubo…
tan sola ya, tan roto el uniforme…

Ángeles Mora, La guerra de los treinta años, 1989

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *