La libertad

LA LIBERTAD

Es la razón de nuestra vida,
dijimos, estudiantes soñadores.
La razón de los viejos, matizamos ahora,
su única y escéptica esperanza.
La libertad es un extraño viaje.
Son las plazas de toros con las sillas
sobre la arena en las primeras elecciones.
Es el peligro que, de madrugada,
nos acecha en el metro,
son los periódicos al fin de la jornada.
La libertad es hacer el amor en los parques.
Es el alba de un día de huelga general.
Es morir libre. Son las guerras médicas.
Las palabras República y Civil.
Un rey saliendo en tren hacia el exilio.
La libertad es una librería.
Ir indocumentado.
Las canciones prohibidas.
Una forma de amor, la libertad.

LA LLIBERTAT

La llibertat és la raó de viure,
dèiem, somniadors, d’estudiants.
És la raó dels vells, matisem ara,
la seva única esperança escèptica.
La llibertat és un estrany viatge.
Va començar en les places
de toros amb cadires a la sorra
en les primeres eleccions.
És el perill, de matinada, al metro,
són els diaris al final del dia.
La llibertat és fer l’amor als parcs.
La llibertat és quan comença l’alba
en un dia de vaga general.
És morir lliure. Són les guerres mèdiques.
Les paraules República i Civil.
Un rei sortint en tren cap a l’exili.
La llibertat és una llibreria.
Anar indocumentat.
Les cançons prohibides.
Una forma d’amor, la llibertat.

Joan Margarit (1938, Lérida-2021, Barcelona, España); Els primers freds. Poesia, 1975-1995, Ed. Proa, 2004. Premio Cervantes 2019.

Lectura por el poeta:

El amor

El amor

Como el viento que encuentra
una rendija
y se cuela en la habitación
y lo desordena todo
libros
facturas
poemas
así llega
en la vida
el amor.

Nada es igual a partir de entonces,
ese caos
es la felicidad.

Pero un día habrá que recoger.

Suerte si no te toca a ti.

Karmelo C. Iribarren (1959, San Sebastián, España); Seguro que esta historia te suena. Poesía Completa, (1985-2012); Ed. Renacimiento, 2012.

El árbol

El árbol

Una persona que no soy yo
vive en mi cuerpo pensando
constantemente y sin descanso
en una persona que no eres tú,
pues yo me enamoré del árbol
en un momento exacto
que el tiempo ya ha barrido
y ahora ese árbol no existe,
igual que no existe este,
porque es otro árbol más grande
sentado en las mismas raíces.
Bullen en mi mente pensamientos,
maldigo a Heráclito y su río,
y no veo forma de escapar
de un lugar que ya se ha ido.
Cuando caiga el árbol, quizá
encuentre por fin la salida
y pueda señalar entonces
el anillo preciso y certero
en el que en las años venideros
me quedaría yo atrapada.

María Helena Higueruelo (1994, Jaén, España); El agua y la sed, Ed. Hiperión, 2015 (XVIII Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal)

Cuéntamelo otra vez

Cuéntamelo otra vez

Cuéntamelo otra vez, es tan hermoso
que no me canso nunca de escucharlo.
Repíteme otra vez que la pareja
del cuento fue feliz hasta la muerte,
que ella no le fue infiel, que a él ni siquiera
se le ocurrió engañarla. Y no te olvides
de que, a pesar del tiempo y los problemas,
se seguían besando cada noche.
Cuéntamelo mil veces, por favor:
es la historia más bella que conozco.

Amalia Bautista (1962, Madrid, España), Cuéntamelo otra vez, Ed. La Veleta, 1999. Extraído de Poesía española. 1900-2010, Castalia Ediciones, 2012

Hueles a campo

Hueles a campo

Hueles a campo
dijiste
y con miedo pregunté
¿y oler a campo es bueno o malo?

¿pensaste en el estiércol o en las flores cuando me tocaste?
¿te pareció mi piel la dura piel de una vaca?
¿olía mi pelo a lluvia? ¿estaba oscuro y mojado como tierra oscura y mojada?
¿había arena bajo mis uñas?
¿te ortigué la mano sin pretenderlo? ¿fue mi caricia áspera?
¿era acaso mi cuerpo frío y escurridizo como las algas del río?
¿olía a rana o a hierbabuena? ¿a vertedero o a menta?
¿parecía que tuviera la boca llena de peces o de lana?
¿pensaste en mí como campo en verano o campo en invierno?
¿te parecieron mis ojos verdes, blancos o amarillos? ¿estaban secos o parecía que lloraban?
¿encontraste pajas en mi ropa de haberme revolcado por el suelo?
¿te diste cuenta de que de cualquier forma ser campo me gustaba?

Alba Flores Robla (Madrid, 1992, España); AZCA, Ediciones Venera, 2021.

Manos

Manos

Miras la palma abierta de tus manos.
¿Qué te dicen? ¿Realmente son tuyas?
¿No te interrogan al interrogarlas?
¿No te miran, extrañas, si las miras?
Mueves, mueven, un poco, tus, sus dedos
haciéndote no sabes qué señales,
como si pretendieran desvelar
sobre ti mismo algún oscuro enigma.
Hay en sus huellas más signos escritos
que en los libros del mundo. Te dan vértigo
sus trazos superpuestos, ese afán
por dar perfil a cosas imprecisas.
Qué tormentas calladas, qué relámpagos
quietos, qué seca lluvia, qué raíces
sin flor, qué blandas piedras, qué mirar
sin hondos ojos, qué simas sin simas.
¿Dónde te llevan? ¿Hacia qué lejano
tiempo de qué principio va tu mente?
¿A quién heriste, asesinaste, amaste
en qué otra piel? ¿De quién sois, manos mías?

Lorenzo Oliván (Castro-Urdiales, Cantabria, 1968) , Puntos de fuga  1996-2000

Voy a trabajar

Voy a trabajar, y todo está recién llovido.
Las fuentes, los semáforos se estrenan.
Hoy voy a trabajar y pienso
en la jornada de laboralidad que se avecina.
También en qué haré más tarde,
que necesito hacer algunas compras,
que debo telefonear, o que ha llovido…
A ti prefiero pensarte por las noches.
Te reservo un ángulo en la esfera,
te dilato y demoro todo el día,
porque después, ya sin ruidos
de taxis, ventas, mecanografía,
apareces nítido e intacto,
despejado de cansancio.

N.A. Grimaldi (1985, Madrid, España); Café con leche, por favor, Entrelíneas Editores, 2010

Accidentes nocturnos

Accidentes nocturnos

Palabras minuciosas, si te acuestas
te comunican sus preocupaciones.
Los árboles y el viento te argumentan
juntos diciéndote lo irrefutable
y hasta es posible que aparezca un grillo
que en medio del desvelo de tu noche
cante para indicarte tus errores.
Si cae un aguacero, va a decirte
cosas finas, que punzan y te dejan
el alma, ay, como un alfiletero.
Sólo abrirte a la música te salva:
ella, la necesaria, te remite
un poco menos árida a la almohada,
suave delfín dispuesto a acompañarte,
lejos de agobios y reconvenciones,
entre los raros mapas de la noche.
Juega a acertar las sílabas precisas
que suenen como notas, como gloria,
que acepte ella para que te acunen,
y suplan los destrozos de los días.

Ida Vitale (1923, Uruguay), Poesía reunida, Ed. Tusquets, 2017.