Yo te deseo

Yo te deseo

Yo te deseo la locura, el valor,
los anhelos, la impaciencia.
Te deseo la fortuna de los amores
y el delirio de la soledad.
Te deseo el gusto por los cometas,
por el agua y los hombres.
Te deseo la inteligencia y el ingenio.
Te deseo una mirada curiosa,
una nariz con memoria,
una boca que sonría
y maldiga con precisión divina,
unas piernas que nunca envejezcan,
un llanto que te devuelva la entereza.
Te deseo el sentido del tiempo
que tienen las estrellas,
el temple de las hormigas,
la duda de los templos.
Te deseo fe en los augurios,
en la voz de los muertos,
en la boca de los aventureros,
en la paz de los hombres que olvidan su destino,
en la fuerza de tus recuerdos
y en el futuro como promesa
donde cabe todo lo que aún no te sucede…

Ángeles Mastretta

Umbral para un libro que se soñó distinto

Umbral para un libro que se soñó distinto

Hubiera querido yo que este libro fuera todo ficción, todo la sola fiesta de los sueños que uno escribe para que le sucedan. No hay como el mundo cerrado y abismal de las historias que imaginamos ciertas para luego regalarlas a quien las quiera soñar con nosotros. Pero los libros van siendo el testimonio de lo que somos y, en los últimos tiempos me han pasado los sueños por encima, me han tomado la vida como milagros inasibles, me han hecho el cada día de un modo tan intenso que nada de lo que imaginé me pesó tanto como la mentira inaudita de lo real.

Por eso hay en este libro el deseo de contar lo que me sucede como quien cuenta sus bendiciones: en trozos, en desorden, sin más ley que la memoria y su delirio…

Ángeles Mastretta, El cielo de los leones, 2003