Cómo ganar una guerra perdida

Cómo ganar una guerra perdida:
Uno. Excavar trincheras
con palas, lapiceros, saxofones.
De las grietas, hacer cicatrices.
Dos. No llevar uniformes.
Cada cual adoptará el disfraz
que menos le ofenda.
Tres. No distinguir noche y día.
Permitir la soledad a quien la elija.
Adoptar perros y recién llegados.
Cuatro. Celebrar una fiesta
por cada trinchera. Llegará el enemigo
y no entenderá nuestro lenguaje.
Les será imposible la conquista:
ellos no aman a los perros mestizos
ni arrancan orgasmos a las palabras.
Perderemos la guerra de las mayúsculas
pero la vida está de nuestra parte:
lloramos y celebramos la brizna.

Ana Pérez Cañamares (1968, Santa Cruz de Tenerife, España); de Economía de guerra (2014); extraído de En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis, Bartleby Editores, 2014

La tarea de escribir

La tarea de escribir

Llenarás las palabras de ti mismo,
llenarás las palabras de palabras,
llenarás con las cosas las palabras:
quedan siempre vacías.
Vaciarás las palabras de ti mismo,
vaciarás las palabras de palabras,
vaciarás de las cosas las palabras:
queda siempre el vacío.
¿Dónde estarás tú mismo,
dónde las cosas, dónde las palabras?

Aurora Bernárdez (1920-2014, Argentina) «La tarea de escribir y otros poemas», en El libro de Aurora, Ed. Alfaguara, 2017.

Una tarde parda y fría

Recuerdo infantil

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
«mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón».

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

Antonio Machado (1875, Sevilla-1939, Colliure), Soledades, Galerías y Otros poemas; Ed. Cátedra, 2006.

Estrella fugaz

Estrella fugaz


Hay una tristeza inherente a las cosas
que las hace bellas
y no quiero llegar a comprender nunca.

Hoy he tenido un sueño triste
y he despertado en una cama carente de nada,
en unas sábanas blancas y tristes,
y en el balcón mis plantas me miraban tristes.

He salido a la calle y era pronto.
Los domingos por la mañana
Madrid se pone más bonita que nunca:
pasearla así ha sido como ver una estrella fugaz,
y me ha parecido todo tan triste
que me he puesto la canción más triste de mi cabeza
y he deseado la soledad.

Me he acordado
de todo lo que he olvidado
y he maldecido el paso del tiempo por un momento;
después he leído que la mujer de Cortázar
tenía los ojos azules y apenados,
y el mundo me ha parecido algo más sencillo,
pero también más triste.
Los fantasmas también quieren flores,
pero la gente solo tiene miedo.

He visto a una pareja sentarse separada
en el metro
con los ojos a un centímetro de distancia,
a una niña reírse a carcajadas de una verdad,
dos manos besarse en una terraza,
una tierra abandonada a través de una ventana
y a alguien pensar en otra vida,
y me he puesto triste
al verme en todos ellos.

Después,
he vuelto a casa,
a mi refugio blanco y triste,
a mi paz en calma culpable,
al fin de cada comienzo,
y te he mirado tranquila y bella,
en el sofá y en tu universo
de estrella fugaz,
y he dejado toda la tristeza en la puerta.


Elvira Sastre

(http://bleuparapluie.blogspot.com/2014/11/estrella-fugaz.html)

Noticias del diluvio

Noticias del diluvio

Desde hace más de un siglo
llueve sin tregua.
La carretera que va a Dios está cortada
y las autoridades
ordenaron cerrar los aeropuertos.

Mientras escribo versos para nadie,
miro por la ventana:
hay basura flotando por la acera
ꟷruedas de coches, sillas, frigoríficos…ꟷ
y brazos que se hunden
en la espiral del agua.
Enferman en sus cajas, sin abrirse,
los grandes libros que podrían salvarnos.
Sigue lloviendo
sin pausa en la ciudad,
como si todo
fuese culpable.

(¿Se ha hecho dogma la lluvia?
¿Ha roto el hombre un vínculo sagrado?
¿Por qué huelen a muerto mis palabras?)

Yo no sé si podremos
resistir un día más.

José Mateos (1963, Cádiz, España); Cantos de vida y vuelta; Ed. Pre-Textos, 2013

La hora pastoral

Foto de Skitterphoto

La hora pastoral
de los animales en hilera. Atardece
vaca y ternero y vaca y vaca.
Muge, no porque lo oiga, sino porque la veo
la  precisa línea de la testa levantada
la del morro al mugir, los campos pastorales
caballos y potrillos cerca de la ciudad.
Be calm, decía en una lengua no
suya, animal ser de la calma.
2
brillo
verde amarillo sin alimento
solo humedad
                                        (no densos
                                         no los profundos
                                         no luz alegre del verde)
viene de abajo
lo enciende el agua
llega de fuera, casi sin humus

3
cabeza
de gato se llama la canción
la cantaba ensamblando tablas
de la caja, la cantaba y eran
las vetas de madera notas
de la canción, cabeza de gato
el tarareo, viruta dulce
ya sin letra la madre

Olvido García Valdés, (1950, Asturias, España), Hacia la democracia. La nueva poesía (1968-2000). Tomo 10 de Poesía española. Antología crítica dirigida por Francisco Rico. Edición, prólogo, notas e introducciones críticas de Araceli Iravedra, Ed. Visor, 2016

Poética de los cuatro elementos

Poética de los cuatro elementos

No describir el fuego
sino hacer
que arda en el poema.

No decir el agua
sino saciar la sed
en cada verso del poema.

No definir el aire
sino sentir el aliento
que alguien respira en el poema.

No descifrar la tierra
sino enterrarse
y brotar en el poema.

Amalia Iglesias Serna (1962, Palencia, España); La Sed del Río, Ed. Reino de Cordelia, 2016. Premio de Poesía Ciudad de Salamanca, 2016

Por qué mi carne no te quiere verbo

Por qué mi carne no te quiere verbo

Por qué mi carne no te quiere verbo,
por qué no te conjuga, por qué no te reparte,
por qué desde las tapias no saltan buganvillas
con tus significados
y en miradas de azogue no reverbera el sol
dando de ti noticia,
ni se destapan cajas con tu música
y su claro propósito,
y ningún diccionario ajeno te interpreta.
Por qué, por qué, Amor mío,
eres mapa ilegible,
flecha desorientada,
regalo ensimismado en su intacto envoltorio,
palabra indivisible que nace y muere en mí.


Ana Rossetti (1950, Cádiz, España), Punto Umbrío, Ed.Hiperión, 1995