Poema de cuando estudio matemáticas bellas

Poema de cuando estudio matemáticas bellas

Aquí hay que piar
porque esto es una gran tormenta.
El cielo negro en marzo es una tarde
de domingo tan vivo y chocolate en casa.
Nuestra suma da esos resultados
y digo que el operador es
neutro, enamorado del verso
que no romperá sus plumas.
Pero si el resultado llega a cinco
le restarás cinco y dirás que la resta
es lo que queda. Y sigue.
O comprueba si ha aparecido un amor,
una mancha que sea tu propio inverso,
soledad.


Pureza Canelo (1946, Cáceres, España), Cuatro poéticas, Ed. Pre-Textos, 2011

El chico que esperaba la lluvia

El chico que esperaba la lluvia

Ahí era marzo,
de no sé qué año,
pero un marzo bulímico
de poemas bajo cero
y violines sin corcheas,
con la boca mediootoño medioinvierno.

Estaba yo sentado sobre una cicatriz,
sobre el corpiño de una herida,
mirando hacia un lado
donde estábamos tú y yo,
mirando al otro –
en mi vida yo-sin-ti.

La comparación atroz
de una imagen frente a la otra,
la vida diferente, la puerta de salida.

Solo faltaba una cosa:
convencerme definitivamente
de que frente a ti
solo sería un campesino
esperando la lluvia
en el país de la sequía.

Marwán (1979, Madrid, España); Una mujer en la garganta, Ed. Planeta, 2021.

Curiosa actividad

Imagen de wirestock en Freepik

Curiosa actividad

Punto de confluencia de palabras
que se cruzan en redes temblorosas
como esas telarañas, con gotas suspendidas…

¿Qué son aquí las gotas?
¿Son ideas, imágenes, sentidos?
Cuelgan de las palabras
y pronto se evaporan: ¿qué ha quedado?
Esqueletos fóneticos: sonidos.

Menos aún: sus trazos
sobre el papel, dibujos.

Y menos todavía.

Vaciadas de su líquido semántico
quebrada la sintaxis
-como en una probeta-
las pequeñas moléculas palabras
bailan un baile ambiguo.

Circe Maia (1932, Uruguay); Transparencias. Antología poética, Ed. Visor, 2018

La poesía es una lengua minorizada

A poesía é unha lingua minorizada

Comezaría polo espesor. A súa acidez, o seu ph.

Camiña igual ca unha muller:
entre o masacre do invisible
e o campo de concentración da visibilidade.

Ladra estilo e final,
unha épica hospitalaria.

No poema a linguaxe
faise ouvidos xordos a si mesma,
nel as palabras amplían
o seu círculo de amizades.

Hai que masturbar o abecedario
ata que balbuza cousas
aparentemente inconexas.

Caixa de cambios da fala,
acenos doutra orde.
O sorriso do mosquito dentro da pedra de ámbar.

Non se trata de que non comprendas árabe.
Non entendes

poesía.

La poesía es una lengua minorizada

Comenzaría por el espesor. Su acidez, su ph.

Camina igual que una mujer:
entre la masacre de lo invisible
y el campo de concentración de la visibilidad.

Ladra estilo y final,
una épica hospitalaria.

En el poema el lenguaje
se hace oídos sordos a sí mismo,
en él las palabras amplían
su círculo de amistades.

Hay que masturbar el abecedario
hasta que balbucee cosas
aparentemente inconexas.

Caja de cambios del habla,
gestos de otro orden.
La sonrisa del mosquito dentro de la piedra de ámbar.

No se trata de que no comprendas árabe.
No entiendes

poesía.

Yolanda Castaño (1977, La Coruña, España); A Segunda Lingua, PEN Clube de Galicia,  2014.

No es verdad

Cortesía. Roberto Castro

NO ES VERDAD

No es verdad Blancanieves, los bosques de esperar
lenguas azules que nos despierten
al dolor de los pezones.

No somos elegidas
de los dioses para la transparencia:
ellos también son cuentos.

Porque la poesía,
igual que los sepulcros de cristal o ser mujer,
no será nunca un don.

No nos hace más nubes, ni más madres,
ni ha de encontrarnos siempre trabajando.

A menudo, nos halla menstruando, acariciando gatos sucios.

Sacando la basura.


Martha Asunción Alonso (Madrid, España, 1986)

La voz de una huella

La voz de una huella
Lo cierto es que le quise.
No puedo negarlo
porque moldeé mi cuerpo
para que encajáramos.
Yo me deshice,
sin tener en cuenta los límites,
para contener a otro.
Así fue como apareció este hueco.
Hay que estar enamorado para convertirse en plastilina
¿sabes?
Entonces te transformas,
y cuando se va nada vuelve a su sitio.
Somos barro y el desamor nos seca.
Así fue como apareció este hueco.
Debes saber que ahora
él y yo somos esto,
y no tengo intención de cambiarlo.
No quiero a alguien que llene mis vacíos,
si acaso,
alguien a quien no le importen
y encuentre su espacio entre todos ellos.
Creo que es la única manera de que las heridas abandonen su murmullo.
Cuando un nuevo amor habla,
las cicatrices se apagan en silencio.

De Nenad Stojkovic – Little girl holding plasticine., CC BY 2.0


Andrea Valbuena (1992, Barcelona, España), Mágoa, Ed. Valparaíso, 2016. I Premio Valparaíso de Poesía

La poesía no explica ni argumenta

La poesía no explica ni argumenta,
la poesía solo llama a las cosas.

El poeta no es otro
que el que entra de noche en una habitación
y permanece inmóvil
frente a una oscuridad
a la que poco a poco consigue acostumbrarse.

El que asiste en silencio
al nacimiento humilde de las formas
que comienzan de pronto a definirse,
a adquirir su certeza,
su individualidad.

El inundado
definitivamente por aquello
que, llevando en su seno la lumbre del sentido,
es capaz de ofrecerle su presencia,
la posibilidad de su secreto.

La poesía es el oficio del espíritu.
En las casas de los acantilados,
en medio de la noche,
brilla sobre la mesa de los viejos buscadores de conchas
la aguja de la sal.

Basilio Sánchez (1958, Cáceres, España); He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes, Ed. Visor, 2019. XXXI Premio Loewe.

Actitud

«… algunos resolvieron quedarse pese a todo”.
Mario Benedetti

La tarde fue borrando la esperanza
con su mano iracunda.
Pero algunos
resolvieron quedarse.
Todavía
el sol apacentaba sus fulgores
y entre sus rayos se mecía el engaño.

¿Y qué decir de la memoria, el eco
donde habita el futuro cuando todo
tiene sabor a un tiempo ya vivido?

Quizá fue la razón por la que algunos
resolvieron quedarse.
(En las ilustres
terrazas del domingo se servía
anestesia y olvido a discreción).

Empezaba a hacer frío. Pero algunos
resolvieron quedarse.
Por la noche
vertió la irreflexión su lluvia fétida
en la alegre estulticia de las calles.
Y en los ojos obscenos del pasado
encendieron de nuevo los cuchillos.

A bandadas cruzaron los augurios
la desazón del aire como pájaros
que llegan tarde al sueño…

Pero algunos resolvieron -resolvimos-, quedarnos,
fieles, obstinados, indomables,
dispuestos a poner una vez más,
un ladrillo sobre otro.

Angelina Gatell (1926, Barcelona- 2017, Madrid); En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis, Bartleby Editores, 2014

Porque a veces

Porque a veces
sumar resta

Porque a veces
restar multiplica

Porque uno más uno
pueden ser más que dos

Porque dos menos uno
puede ser mucho más
que uno

Antes:
tú y yo

Durante:
yo-tú – tú más tú – tú más yo

Después:
tú más o menos tú
yo más o menos yo

Aurora Tabar Inda; Poesía en el camino. Antología poética (2011-2014). Olmillos de Sasamón (Burgos), Editado por la Institución Fernán González, 2015