Currículum vitae

Currículum vitae

Lo que el hombre no dice
son las noches en vela,
las batallas perdidas y las puertas cerradas

Lo que el hombre no cuenta
son sus sucias costumbres,
su mal genio los lunes,
sus manías, sus tristes
cicatrices antiguas.

Lo que el hombre se calla
cuando eleva su copa
son los besos no dados,
los poemas no escritos,
las preguntas dobladas
en oscuros cajones.

Son las tres de la tarde
y los ángeles llenan
estas calles de octubre
y, extrañados, contemplan
lo que el hombre señala:
todo cuanto ha logrado.
Y los ángeles lloran
y bostezan y ríen
y se miran sabiendo
lo que el hombre no sabe.
Son las tres de la tarde
y hace frío en sus alas.

Lo que el hombre aún ignora,
lo que el hombre no sabe
es que todos los hombres
y mujeres que miran
su callar silencioso,
su nombrar bagatelas,
todos ellos a un tiempo
también tapan sus rotos,
también callan su historia.

David Hernández Sevillano (1977, Segovia, España); El reloj de Mallory, Ed. Visor, 2020. XVIII Premio Emilio Alarcos

Una lluvia pausada alargada serena

In memoriam

Una lluvia pausada, alargada, serena,
envolvente, inquietante, sostenida, perfecta.
He dejado la música, ahogué todas las voces
para escuchar la suya que suena tenazmente
como un hilo de plata dentro de un viejo odre.

Y me digo, rendida, sin voz, pausadamente,
que la lluvia cayendo hace un ruido de gente
cayendo sobre el mundo a lo ancho de los siglos
acompasadamente.

Dentro de mí no hay ruidos.
Hay cántaros vacíos, campanarios en ruinas,
hogueras apagadas, hay agotadas minas
blancos ojos de estatua, grandes estrellas huecas,
relojes sin agujas y libros sin palabras
y violines sin cuerdas.

Y un silencio espantoso en que cae la música
armoniosa, cansada, perfecta, de la lluvia
con un ruido de perlas contra el fondo de un cofre,
con un ruido de alas, de dedos; con un ruido
monótono, angustioso, ancestral, monocorde.

Idea Vilariño (1920-28 de abril de 2009, Uruguay); Poesía completa, Ed. Lumen, 2008.

De los yugos

De los yugos

Esta vida se les va llenando de vacíos.
Se han limpiado tantas veces de sangre
las almas y la boca, han resistido
la cencellada y los sabañones,
el peso de la pala enferrujada que cava
para sus propios difuntos, saben bien
que no hay lumbre para el niño que agoniza.
Esta vida se les va llenando de vacíos.
Me dice mi padre que en estos campos
mudos aprenda a acallar las palabras
porque todo lo que no es silencio, hija,
acaba por ser aullido.

Maribel Andrés Llamero (1984, Salamanca, España); Autobús de Fermoselle, Ed. Hiperión, 2019 (Galardonado ex-aequo con el XXXIV Premio Hiperión de Poesía 2019)

La otra música

La otra música

¿Qué música te cantan?
¿Por qué te cantan esa música?
¿Y para qué la escuchas
como si te trajese algún mensaje
y no silencios desarticulados,
timbales de distancia,
calderones de llanto oscuro?
Esa música suena a guerra macilenta,
a deserción en campo de batalla,
a despojo que corre
contagiando desdicha.
No creas esa música,
no la dejes medrar,
ocúltale tu corazón,
cállalo a tientas.
Cúbrete de esa música de espanto o te destrozará.

Francisca Aguirre (1930-2019, Alicante, España); La otra música, Ediciones de Cultura Hispánica, 1978. Extraído de Detrás de los espejos (Antología 1973-2010), Ed. Bartleby Editores, 2013

El elogio de la discreción

Elogi de la discreció

Ompliu l’espai i el temps amb les paraules
i espai i temps se us escolen entre els dits.

Definir el substantiu amb els mots,
-vana arrogància-
quan la substància habita
entre els replecs.

Escoltar-te per dins
els batecs del teu jo,
després mirar, palpar,
riure, plorar,
inspirar,
olorar,

cercar …

No donar res per fet,
per sabut,
entendre per la pell,
conèixer per l’esglai,
pausadament.

Oblidar per percebre
de nou,
aprendre el llenguatge mut
dels sentits verges,
tornar a néixer.

Callar per copsar l’essència de les coses.

Després mirar
uns ulls.

Elogio de la discreción

Llenáis tiempo y espacio con palabras
y espacio y tiempo se os escapan por los dedos.

Definir lo sustantivo con palabras
-vana arrogancia-,
si la sustancia habita
entre los plegues.

Escucharte por dentro
los latidos de tu yo,
después mirar, palpar,
reír, llorar,
inspirar,
oler,

buscar…

No dar nada por hecho,
por sabido,
entender por la piel,
conocer por el espanto,
pausadamente.

Olvidar para percibir
de nuevo,
aprender el lenguaje mudo
de los sentidos vírgenes,
renacer.

Callar para captar la esencia de las cosas.

Después mirar
unos ojos.

Anna Rossell (1951, Barcelona, España); La escritura plural. 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura. Antología actual de poesía española, Ed. Ars poetica, 2019 (Traducción del catalán de Anna Rossell)