La estatura interior
La estatura interior es un secreto
no sólo para quienes nos miran con sorpresa,
sino para el intruso que en nosotros
asiste a nuestra vida sorprendido.
En una ciudadela inaccesible,
cuyo trazado dicta el pensamiento,
el huésped al que damos cobijo se pregunta
de qué sustancia insólita está compuesta el alma,
hacia dónde se extiende su estatura interior.
Crecemos por crecer, nos dilatamos
más allá de nosotros, nuestros límites
nos son desconocidos, este orgullo
tiene una explicación, es un delirio
con fundamento lógico, un acorde
que suena dirigido a las alturas.
Menguamos sin porqué, nos contraemos
en la voracidad de nuestra llama,
hemos dado en decir que el mundo mágico
se rige por el plan de nuestra secta.
Es un delirio solo comparable
al insensato orgullo que nos mueve.
Parece que reptemos en la imaginación,
y si el aire nos pulsa no sonamos acordes.
La estatura interior nos circunscribe
a una especie difícil que solo se alimenta
de mezquindad y sueños. Es un lastre
y el modo en que se extienden nuestras alas.
La estatura interior nos cataloga
en el álbum severo de la zoologia:
la bestia equidistante,
entre el reino animal
y el reino de los dioses.
Carlos Marzal, Metales pesados, 2001