Tenso el puño para dormirme

Tenso el puño para dormirme
un acto reflejo, casi mecánico
me preparo para bucear en las profundidades
durante las próximas ocho horas. Allí aparece
todo lo que esquivo con éxito durante el día:
el miedo a estar sola, el dolor de haberte perdido
el deseo de que regreses y la esperanza también
de que a la larga como me dicen
todo sea para mejor.
Me despierto, el puño sigue tenso
igual como lo dejé al dormirme, abro la mano
por las dudas, pero no hay en ella ningún tesoro
no hay tesoros en el fondo del mar
solo nosotros mismos y un espejo gigante
que al igual que los del circo
deforma nuestras dimensiones
y se lee en clave.

Luciana Reif (1990, Argentina), Entrada en calor, Ed. El Ojo del Mármol, 2016

Un instante de lluvia ii

Un instante de lluvia (II)

Well, goodbye, then,
I’m sorry I’ve never gone
to the great city that gave Vallejo fever.
                               Piano practice, DEREK WALCOTT

Sé que nunca leerás este poema.

Soñar es acertar en el pasado.
Una vez nos cruzamos por la calle,
hemos estado juntos en París,
¿recuerdas aquel día que un poeta contó
que siempre hay en el mundo sonando algún piano?
Nos dimos cuenta entonces
de que cada momento sin mirarnos
se perdía igual que cualquier nota
lo hace con la siguiente.
Y nos dimos la mano.

No soñé tus sonrisas,
yo sé que las viví y serán mías
mientras suene en el mundo algún piano.

Si vivir va a ser siempre un buen pronóstico
es hora de contarte que también una vez,
en esta habitación, hicimos el amor.

Paula Bozalongo (1991, Granada, España) Diciembre y nos besamos, Ed. Hiperión, 2014 (XXIX Premio Hiperión de Poesía)

Hay

HAY días en que sueño con escribir un libro
sobre cómo desprenderse de las cosas
y evitar el recuerdo del abridor de cartas
mellado por el golpe de una mala noticia,
también el del separador de poemas de tela
que vino por el mar y cruzó medio mundo
para asfixiarse en el exceso
o en el delirio.
Porque por la casa se congregan
las cosas más extrañas,
impensables,
que fueron poblando los cajones
y perdiendo sus señas,
la silueta inviolable
de ser uno y distinto, diferente
al alfiler, la piedra o la entrevista
en papel cartoné que amarillea
mientras nuevos objetos,
imprudentes,
aguardan en el soplo translúcido, voraz,
y se queda sonando en la memoria
la misma melodía para el frío,
para la sal oculta de la escarcha.
Podría ser tan útil
enseñar a evitar los montones de cosas
con su infinita historia inquebrantable
con su furor privado
con su cólera también
con su soberbia.
Y así hasta emborronar los nombres, los colores,
el tiento, la consistencia o la vibración del aire
cuando ruedan hacia el suelo, se desmigan,
deshacen su epopeya sin honor
y sin gloria.

María Ángeles Pérez López (1967, Valladolid, España); La sola materia, Ed. Aguaclara, 1998

Preguntas

Preguntas
¿Puedes contar el color de la lluvia,
los grados de la ausencia por su peso de sombra?
¿Aceptas, cuando bajan del cielo
los anillos del tiempo,
cómo estrechan tu infancia, tu piel o tus herbarios?
¿Puedes ver deshacerse la escalera de polvo
por donde tu alegría había crecido en nubes,
sin estupor volver al mismo sueño,
sin soñarlo volver al mismo sitio,
y no gritar y no gritar?
Una vuelta de vida, un giro bajo el sol,
y un mundo de fantasmas ha perdido sentido.
¿Puedes vivir y olvidarte que es juego,
olvidar su secreta razón y estar muriendo?

Ida Vitale (1923, Uruguay), Sobrevida. Antología poética, Ed. Esdrújula, 2016

Eres un verdor tranquilo de una lluvia
anaranjada entre las nubes, que la calma,
eres como un pájaro -tús alas como estrellas-
tú siempre retomando amigo amor amigo mío
verdad tranquila entre mis ojos

recuerdo mío sueño de mí
ahora que por fin te reconfortan mis poemas
y mi voz se te hace dulce como un niño
ahora amor tú eres mi llanura eres una
risa en aquel bar lleno de flores
ahítas de verano
y eres mi calor profundo desde el cielo.

Y me dices que se acerca presuroso
ardiente si tú quieres y desnudo;
yo preparo una fogata por si ajena
la luna se destiñe de mirarnos
y necesitas una luz o una escalera
yo aquí estoy amor dormido
entre resquicio de bondad que permanece
atado entre tu vientre y la vereda.

 Foto de Asís G. Ayerbe

Juan Gallego Benot (1997, Sevilla, España); Oración en el huerto, Ed. Hiperión, 2020. Poema extraído del periódico Diario de Burgos (sábado, 8 de febrero de 2020). El poemario es el ganador del II Premio de Poesía Joven Tino Barriuso.