Tango 2

Tango 2

Cómo decirle al Tiempo que desande los pasos
y nos vuelva a entregar lo que nunca fue suyo:
el fulgor de un milagro, la limpia mordedura
de la dicha en la carne, la piel en plenilunio.

Cómo decirle al Tiempo que el otoño es mentira
y que la vida puede valer lo que una noche
de julio solamente porque tuvo el deseo,
el ardor excesivo de una piel de sirena.

Cómo pedirle al Tiempo que nos lleve desnudos
al fondo de la noche, la mutua encrucijada,
a desmentir la muerte con la ebriedad concisa
de saberse elegidos y elegir el fracaso.

Cómo pedirle al Tiempo que nos deje siquiera
una memoria blanda que registre los ecos,
los olores, la risa, la intuición dolorosa
del temblor que sentimos como un dios pasajero.

Aurora Luque (1962, Almería, España), Problemas de doblaje, Ed. Rialp, 1990

Mariposas de tinta

Mariposas de tinta

Todo poema es tiempo
y ulcera los minutos de su existencia
con una taimada secreción
de palabras medidas y desmedidas.

Discurre por los granos de arena
de un reloj atrapado en el papel,
que quedan esparcidos por el camino de vuelta,
intentando ocultarlo. Imposible
mirar al verso anterior y calibrar
el gozo o la ruina con la que fue desentrañado
de un vocabulario infectado por la memoria.

En cada escalón que se baja por el poema
hacia el infierno, más difícil es conservar
ese equilibrio imposible entre lo que se dice
y lo que se quiere decir,
entre lo que se lee
y lo que se quiere leer,
entre lo que se vive
y lo que se quiere vivir.

Y cuando llega al final
todo poema, algo, no sé,
una ceniza, un golpe de viento,
un leve temblor en el silencio…
otra mariposa de tinta que muere inútilmente,
solo para intentar a duras penas
resistir la catarata del olvido.

Francisco Pérez (Granada, 1965)

Lectura

Lectura

En la poligrafía de la lluvia
que golpea el cristal de la ventana
y ordenadamente resbala y suena,
ya en vocales difíciles,
o ya en impracticables consonantes,
leo la nube que la arrastra
y la contiene, el aire vegetal,
perfumado, de tierras que tal vez nunca he visto,
los otoños perdidos que todavía, y solo
en mi memoria, se suceden.
En la lluvia de siempre, la que no
sé pronunciar, la que no sé decir,
la de las oraciones
subordinadas a la lejanía,
a un pasado que nunca vuelve,
pero que siempre vuelve, leo
los paraísos imposibles,
las míticas ciudades que nunca he visitado,
que no sé si algún día podré ver,
los pretéritos mares
que solo en la ficción he navegado; leo
y, al poco, ya rendido,
cierro los libros y los mapas
de la intemperie y caigo
dormido mientras sigue cayendo el alfabeto
del agua sobre el frío de la noche.

Valentín Carcelén (1964, Albacete, España); El momento, Chamán Ediciones, 2019

Hablo a Safo

Hablo a Safo

Ven en mi ayuda, Safo,
¿me traes unas alas? Dos juegos:
Unas para mi espalda
-¿Se clavan? ¿Me harán daño?-
y unas leves de abeja
para cada palabra.
Trae miel de la tuya, de la amarga.
Esas cosas antiguas
-miel, sandalias, frescor,
las alfombras marinas de la luna
que esconden a la muerte deseante,
aletazos violentos que ponen a saltar,
como pez en la arena, al corazón,
una ambición de voluptuosidades.
Paladear recuerdos
o lamer una piel que ha regresado
de gozar la negrura de las olas,
miel recién fabricada,
hierbas para acostarse a mediodía,
rosas sin hibridar.
No nos son tan ajenos tus objetos.
Sólo hay que detenerse.
Pedírtelos.
Apartar tanto ruido.
Pues nos falta muy poco
para estar muertas.
Tráeme, Safo, alas,
alas, alas, frescor,
silencio, brazos,
alas.

Aurora Luque (1962, Almería, España); Gavieras, Ed. Visor, 2019 (XXXII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe)

Amo lo que se hace lentamente

AMO lo que se hace lentamente,
lo que exige atención,
lo que demanda esfuerzo.

 Amo la austeridad de los que escriben
como el que excava en un pozo
o repara el esmalte de una taza. 

Mi habla es un murmullo,
una simple presencia que en la noche,
en las proximidades del vacío,
se impone por sí sola contra el miedo,
contra la soledad que nos revela
lo pequeños que somos. 

El poeta no ha elegido el futuro.
El poeta ha elegido descalzarse en el umbral del desierto.

Basilio Sánchez (1958, Cáceres, España); He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes, Ed. Visor, 2019. XXXI Premio Loewe.

Un trabajo cualquiera

Un trabajo cualquiera

                     Para Anay Sala, naturalmente

Cuánto cuesta explicarles que mi trabajo es este,
que por él me desvelo y le entrego las horas
que su esfuerzo requiere. Qué cansado resulta.
Lo demás son minucias, servidumbres, acciones
para estar a resguardo cuando llega la noche,
para ganarme –apenas- el pan y los zapatos
como se gana el árbol la savia que lo nutre.
Que mi trabajo es este: perseguir la belleza
de las cosas que cesan, para que no se olviden,
escuchar el gorjeo con que el día nos cuenta
que la vida no pide otra cosa que entrega.
Y los ojos abiertos. Y la mano tendida.
Acercarme a la orilla y escuchar el murmullo
que las olas sembraron en mis sueños de niño.
Sonreír a la lluvia, sentarme en una piedra,
escuchar a los muertos, remendar las palabras
que tiemblan en la arena como recién nacidas.
Escucharlas entonces para darles aliento
y que salgan al mundo con su cara lavada.
Qué culpa tiene nadie de que no dé dinero.
Cada cual a lo suyo, cada palo su vela.
Qué le vamos a hacer si la música suena
y las nubes lo saben, si lo entiende hasta el aire
cuando pasa de largo, que mi trabajo es este:
las manos en el barro y en el alma el anhelo
de que salga una jarra donde guardar el agua.

Alfredo Buxán (1950, A Coruña, España); El rumor, Editorial Aflera, 2018

Ella era una muchacha de ojos tristes

Ella era una muchacha de ojos tristes

como yo.
La vida se le escapó de un salto
y ya no pudo cogerla.

Ella era una poeta de ojos tristes
como yo
y encontró la paz
en una sola alcoba.

Ella me enseñó a cercar el silencio
y atarle dos lazos.

Cuando la luz se apaga
y no puedo dormir,
sus versos ahorcan
a mis fantasmas
y un súbito temor
invade mis pasos:
yo también vivo
encerrada en mi cuarto.

Mi cuerpo muere
cada día como un pájaro
somatizado,
no digo nada
y sigo rezando.

Noemí Trujillo (1976, Barcelona, España); Un lugar con nieve. Antología Poética (2008-2015), Ed. Playa de Ákaba, 2015

Primera conjugación

Primera conjugación

Encontrar las palabras
elementales. Aprender
cómo decir perdón en el idioma del que irrumpe,
y buenos días, y toma,
y he venido a conocerte, aprender
cómo decir gracias en el idioma
de quienes también rasgan
y también
se desgarran,
cómo decir
café, cariño, patria,
shalom, salam aalaikum, aprender
cómo se dice pasa, entra, ésta es mi casa
en un país al sur del que apenas
quedan ruinas, aprender
obrigada, spasiba, aprender
qué colores no existen en las lenguas de África.
Y cómo responder que sí en Pekín.
Llegar a las ciudades y descubrir
los entresijos del mercado,
entender,
aprender
cuál es en cada tierra
la etimología de alma, y de qué modo
saludaban al miedo mis bisabuelos.

Encontrar las palabras elementales.
Y luego hablar.

Laura Casielles (1986, Asturias, España) Los idiomas comunes, Ed. Hiperión, 2010 (Este libro ganó el XIII Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal y el Premio de Poesía Joven Miguel Hernández en 2011)

Las manos

Las manos

Pensamos porque tenemos manos
Anaxágoras

Me ha costado muchísimo educarlas
y no estoy muy segura de haberlo conseguido
porque la mayor parte de las veces
actúan por su cuenta se disparan
es como si tuvieran vida propia.

Algunas veces he pensado que solapadamente
sin darle cuenta a nadie
es decir sin decírmelo a mí
que al fin y al cabo soy su dueña
estas dos lagartijas estas aficionadas al tanteo
han conseguido nadie sabe cómo
elaborar una Constitución y no contentas con eso
han llevado adelante un Estatuto
lo que supone para mí un auténtico caos.

Porque no hay forma de poner de acuerdo
a estas dos desgraciadas a estas dos inconscientes
que se pasan la vida peleando
defendiendo con verdadera saña sus derechos:
la solidaridad insobornable de la izquierda
el orden la cordura y el respeto que para sí reclama la derecha.

Mientras el cuerpo el miserable cuerpo del que viven:
el tronco las axilas los brazos y los antebrazos las muñecas
no encuentran la manera de aplacarlas
de hacerles entender que si se empeñan
esto va a terminar en un entierro.

Que lo mejor sería que empezaran
a sacarle provecho a la distancia
al espacio que las separa equitativo
y a disfrutar del ritmo que produce
unirse de improviso una con otra
y jalear alegremente el hecho sorprendente y audaz
de que por fin la vida nos acerque aunque sea tan sólo
de manera fugaz como era de esperar.

Francisca Aguirre (1930- 2019, Alicante, España); Historia de una anatomía, Ed. Hiperión, 2010

La libertad

LA LIBERTAD

Es la razón de nuestra vida,
dijimos, estudiantes soñadores.
La razón de los viejos, matizamos ahora,
su única y escéptica esperanza.
La libertad es un extraño viaje.
Son las plazas de toros con las sillas
sobre la arena en las primeras elecciones.
Es el peligro que, de madrugada,
nos acecha en el metro,
son los periódicos al fin de la jornada.
La libertad es hacer el amor en los parques.
Es el alba de un día de huelga general.
Es morir libre. Son las guerras médicas.
Las palabras República y Civil.
Un rey saliendo en tren hacia el exilio.
La libertad es una librería.
Ir indocumentado.
Las canciones prohibidas.
Una forma de amor, la libertad.

LA LLIBERTAT

La llibertat és la raó de viure,
dèiem, somniadors, d’estudiants.
És la raó dels vells, matisem ara,
la seva única esperança escèptica.
La llibertat és un estrany viatge.
Va començar en les places
de toros amb cadires a la sorra
en les primeres eleccions.
És el perill, de matinada, al metro,
són els diaris al final del dia.
La llibertat és fer l’amor als parcs.
La llibertat és quan comença l’alba
en un dia de vaga general.
És morir lliure. Són les guerres mèdiques.
Les paraules República i Civil.
Un rei sortint en tren cap a l’exili.
La llibertat és una llibreria.
Anar indocumentat.
Les cançons prohibides.
Una forma d’amor, la llibertat.

Joan Margarit (1938, Lérida-2021, Barcelona, España); Els primers freds. Poesia, 1975-1995, Ed. Proa, 2004. Premio Cervantes 2019.

Lectura por el poeta: