Auschwitz 2012

Auschwitz 2012

Cada día nos despojan de algo.
Nos quitan las casas que tenemos que seguir pagando,
nos quitan el trabajo sin derecho alguno,
nos recortan la sanidad para hacer
aeropuertos sin aviones,
nos quitan maestros que nos enseñen a pensar
a exigir nuestros derechos,
nos quitan el derecho a protestar en las calles,
nos quitan a los jóvenes
que han de buscarse el futuro lejos.
Lo siguiente será arrancarnos los brazos
porque saben que abrazarnos nos da fuerza.

Begoña Abad (1952, Villanasur del Río Oca, Burgos, España); Diez años de sol y edad (Antología 2006-2016), PREGUNTA Ediciones, 2016

No es verdad

No es verdad

No es verdad Blancanieves, los bosques de esperar
lenguas azules que nos despierten
al dolor de los pezones.
No somos elegidas
de los dioses para la transparencia:
ellos también son cuentos.
Porque la poesía,
igual que los sepulcros de cristal o ser mujer,
no será nunca un don.
No nos hace más nubes, ni más madres,
ni ha de encontrarnos siempre
trabajando.
A menudo, nos halla
menstruando, acariciando gatos sucios.
Sacando la basura.

Martha Asunción Alonso (1986, Madrid, España), Skinny Cap, Ed. Libros de la Herida, 2014. Su poesía ha recibido los siguientes premios: el Premio de Poesía Joven RNE (2015), el Adonáis (2012), el Nacional de Poesía Joven (otorgado por el Ministerio de Cultura, 2011) y el Premio Carmen Conde de Poesía Joven (2018).

Barro

Barro

Hasta la madre
se volvió barro,
un barro acuoso,
frágil y sin cocer.

Y quedé sostenida
por un latido desigual, pequeño.
Polivalente e incierta
como célula madre,
y aun así cada vez más definible.
Con un cuerpo mullido y nuevo,
un cuerpo que jamás pronunciará
un no li me tangere.

Camino ahora
con pies de barro,
desnuda, sólida y pluvial.

Gracia Aguilar (1982, Albacete, España); Libérame domine, Ed. Pre-Textos, 2018

Enséñame el camino que siguen las estrellas fugaces

Enséñame el camino que siguen las estrellas fugaces
o el camino que traza el rayo en su caída
o el de la lluvia
o el de los seres que despiertas con tu voz
y que se duermen cuando callas.
Enséñame el camino del deseo.
Enséñame a olvidar las huellas de mis pasos en la tierra.

Chantal Maillard (Bélgica, 1951); Hainuwele y otros poemas; Ed. Tusquets, 2009.

22 de febrero

                      Estos días azules y este sol de la infancia
                                                                  Antonio Machado

La poesía es azul
aunque a veces la vistan de luto.
Viento del sur escultor de cipreses
ahoga la tierra honda de dolor y de rabia.

Abel Martín, conciencia en desbandada
pájaro entre dos astros
nombrador primigenio de las cosas.
Juan de Mairena íntegro
espejo limpio donde se refleja
el rostro que tenemos de verdad.

Nos dejaste la vida
la palabra fecunda
la desnudez, la brisa.
Nos dejaste las hojas y el rocío
el mar
las instrucciones
para aprender a andar sobre las aguas.

Y después te marchaste.
Mejor dicho: te echaron a empujones.
Siempre molestan los ángeles perdidos.

Dicen que desde entonces en Collioure
no ha dejado jamás de ser invierno.

Raquel Lanseros (1973, Cádiz, España); Croniria, Ed. Hiperión, 2009

Mientras la luz

Mientras la luz

Todo está en la ventana
que reúne mi vida y me contiene
contra el marco vacío de lo eterno.
Un marco en el que yo soy el afuera
y el paisaje es mi centro más profundo.
Una rama de viento, los jirones
de nube en que se cierne
la noche del crepúsculo
y este agudo deseo
de encontrar entre ellos la palabra
que logre derribar esta frontera
entre afuera y adentro.
Todo está en la ventana, soy el marco
que reúne y contiene los compases
de este instante inmortal, de este intervalo.
Un recuadro de luz mientras la luz
cabalga en las cenizas de la tarde:
un mordisco de cobre en el cobalto.

Lola Mascarell (1979, Valencia, España), Mientras la luz, Ed. Pre-Textos, 2013 (Premio de Poesía Emilio Prados),

Qué tarde fue siempre para todo

qué tarde fue siempre para todo

pasado era los restos del desayuno
sobre la mesa del patio a merced de las hormigas
presente no había
la vida era flotar,
el murmullo sólido del agua
rozando las púas moradas de los erizos
futuro era la ducha en el jardín
antes de la merienda
el agua nunca volvió a ser más limpia
ni mi cabeza tan hueca
con el tiempo, aprendimos
a guardar las distancias
a guardar la ropa, a no nadar
a hundirnos con prudencia
sin sobresaltos sin drama
sin tiempo para tomar aire
a partir de ahora
cada uno será responsable de su dolor,
oímos decir

Isabel Bono (1964, Málaga, España); Lo seco, Bartleby editores, 2017

Dardo

Dardo

Breve certero diminuto.
Aquel beso fue un dardo
en el centro amarillo de la diana.
Duró apenas un segundo
y sin embargo pensé en él tanto tiempo.
A veces todavía me sorprende,
en el bolsillo del jean, en la cartera,
arrugado al fondo de la lavadora.
Yo lo estiro de los bordes, resignada,
lo tiendo al sol con el resto de la ropa.

María Paz Otero (1995, Madrid, España); Nimiedades, Ed. Hiperión, 2021. III Premio de Poesía Joven “Tino Barriuso”

Nunca he llegado demasiado lejos cuando he huido

Nunca he llegado demasiado lejos cuando he huido
acaso unas calles varios árboles más allá
pocos pasos nada casi nada
Más que un temor difuso a la oscuridad del monte
me regresa
el pavor tangible que le tengo al amo
Eso lo sabe mi dueño
—vuelve a estar cerca
huele mi miedo—
que a lo largo de los años
en su acecho se disfraza
con diferentes rostros sexos cargos capas
nombres

Carmen Camacho (1976, Jaén, España), Campo de fuerza; Editorial Delirio, 2012