Entre la niebla

Entre la niebla

Del recuerdo de algunas horas quedan
tan solo los abismos que dejaron,
nieblas de amaneceres implacables
tras noches sin dormir, calles pobladas
de fantasmas a plena luz del día,
tardes de soledad y de derrota,
de ausencia interminable entre la bruma
y el rumor lejanísimo del mundo.
Y, dentro de nosotros, el silencio
del vacío, la arena del reloj
deslizándose, invicta, hacia la nada.

Victoria León (1981, Sevilla, España); Secreta Luz, Ed. Fundación José Manuel Lara, 2019 (Premio Iberoamericano Hermanos Machado)

Canción de arcilla

CANCIÓN DE ARCILLA

Mi cuerpo está hecho de ríos.
Tiene las curvas
del caudal de tus manos
de agua;
las huellas que tú has ido labrando
con tu paso.
Y en mis márgenes de espuma
crece el romero
y la salicaria.
Has ido tendiendo puentes
sobre mi espuma
y turbulencia,
sobre el mágico misterio de sentirse río
latente.

Me has amasado con el barro de la orilla,
pequeño alfarero,
con tus grandes manos tiernas.
Por mis ojos de vasija
mana toda la luz
del agua.

Mercedes Escolano, (Cádiz, 15 de febrero de 1964), Marejada, Ed. Salesianos, 1982

Meditación en el umbral

Meditación en el umbral

No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi
ni apurar el arsénico de Madame Bovary
ni aguardar en los páramos de Ávila
la visita del ángel con venablo
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.
Ni concluir las leyes geométricas,
contando las vigas de la celda de castigo
como lo hizo Sor Juana. No es la solución
escribir, mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo que no se llame Safo
ni Mesalina ni María Egipciaca
ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.

Rosario Castellanos (1925-1974, México); Otros poemas; Ed. Fondo de Cultura Económica, 1972

Callejón sin salida

Callejón sin salida

Ya sé que no hay salida,
pero dejad que siga por aquí.
No me pidáis que vuelva.
Se han clavado mis ojos y mi
carne,
y no puedo volver.
Y no quiero volver.
Ya no me gritéis más que no hay
salida
creyendo que no oigo,
que no entiendo.
Vuestras voces tropiezan en mi costra
y se caen como cáscaras
y las piso al andar.
Avanzo alegre y sola
en la exacta mañana
por el camino mío que he
encontrado
aunque no haya salida.

Carmen Martín Gaite (1925, Salamanca- 2000, Madrid, España); Poemas, Ed. Plaza y Janés, 2001

Ás veces digo amor

Videopoema realizado por la alumna Lorena Vázquez Codesido del IES Pintor Laxeiro de Lalín (Pontevedra)

Ás veces digo amor

Ás veces digo amor
e só teño silencio
ás veces digo patria
e sei soamente que esta é a terra que nos deron
e nela asento os meus pasos para sempre
sen máis preguntas ensarillando o vento
ás veces digo amor
e ninguén fala
e segue o tempo caendo lentamente
medido polo espasmo do reloxo
e ti pasas
sen mirar sen me mirar
como un pantasma enviso aqueloutrado
sen me ver
e sigo un pouco máis
calada
levo o selo do teu desleixamento sobre os beizos
e sinais no meu brazo da túa ausencia
levo o rostro mancado e os dentes malferidos
de tanto afastamento
ás veces verto os ollos sobre a terra
miro de esguello a fiestra do suicida
repito amor
e só ecoa o silencio no baldeiro.

Pilar Pallarés (1957, A Coruña, España); Sétima Soidade, Edicións da Sociedade de Cultura Valle-Inclán, 1984.

Cómo volver a escribir sobre lo mismo

300 poemas ya…

A Isabel Casas

CÓMO volver a escribir sobre lo mismo
si todas las palabras que articulo
desde el alvéolo azul de los quebrantos
están viejas, podridas, polvorientas,
se anudan a su propio pañuelo enmohecido
y se ocultan, oscuras e imposibles,
llagadas por el tiempo de la herida,
desde entonces tan torpes, imperfectas.
Porque busco otra cosa y no la encuentro,
un verbo luminoso para quemar la tarde,
que de pronto sea todo insensato amarillo,
que venga nuestra gente en la luz incendiada,
en la espita feliz de todas las burbujas
subiendo como locas, divertidas,
a respirar septiembre que es un nombre insensible
y no sabe que guarda el hueco de la pérdida,
que venga nuestra gente y que se quede
a merendar un sol como un relámpago
duradero, eso sí,
que sea duradero.
Sobre todo que sea duradero.

María Ángeles Pérez López (1967, Valladolid, España); Carnalidad del frío, Ed. Algaida 2000 (XVIII Premio de Poesía Ciudad de Badajoz)

Veneno

Veneno

Anoto a tientas signos.
Hago caligrafías para el fuego
que guarden lo que sirve a mi propósito.

Y me diréis: ha escrito otro poema.

Pero hay en esta página
una línea de sangre.

Aunque no sea para ti, lector,
más que un verso tan solo,
puedes poner tus labios
en su borde impregnado de cicuta,
lamer una tras otra estas palabras.

Verás cómo se vuelven en tu boca
agua con cieno, piedras de un derribo,
pequeños alacranes que abandonan
su raíz y su incendio en tu memoria.

Trinidad Gan (1960, Granada, España); Ed. Visor, 2018.

La otra orilla

La otra orilla

Algún día, cuando el aire pese como tierra sedienta sobre los cuerpos desnudos,
tal vez alcance a ser la voz de aquel peregrino que enmudeció o el agua que,
gota a gota, resbala por su pecho. Él nunca estuvo en la otra orilla pues sabe
que allí los dioses duermen en el polvo. Y sabe que cuando un hombre por azar
se duerme en la otra orilla -ese lugar que siempre ocupó la mirada-
ellos se despiertan y se contemplan en él. Si ese hombre, entonces, se despierta,
se convierte en espejo y estalla con el sol.

(Chantal Maillard de «La otra orilla» 1990)

Una historia es

Una historia es
algo que comienza por las palabras,
pero no es así exactamente,
las palabras lo saben,
saben que antes de ellas
había allí algo,
algo que requería de su presencia urgente,
algo que estaba
esperándolas para existir.

Algo
que ni siquiera sabía si quería existir.
No tenía voluntad ese algo.

Tú que lo sabes,
qué es ese algo.

¿Es malo o es bueno ese algo?,
¿A dónde nos llevará ese algo?

Retenlas en tu mente,
las palabras vienen a salvarte de ese vacío,
ellas tienen el don de la clarividencia,
son bellas,
no tienes que temerlas,
no te apresures,
no las busques,
ellas vienen en tu auxilio.

Luisa Castro (1966, Lugo, España); Actores vestidos de calle, Ed. Visor, 2018