Oración pagana

Oración pagana

Sopla recio a mi espalda,
viento oscuro y tenaz del desarraigo,
confúndeme los pasos y sitúa mi norte
donde no halle el amparo de esta mansa morada.
Quiero arder en la noche como un fuego sin dueño
mientras la noche dure,
y que el santo egoísmo
de quien busca el placer y renuncia al soborno
con que compra el resguardo voluntades
me atraviese de espinas por pretender la rosa.
Yo le entrego al diablo cuanto tengo por mío,
y que él lo malvenda,
y sólo pido a cambio caminar a su lado.
De la paz pusilánime que en el orden anida
no mendigo limosna: que el desconcierto traiga
su cizaña a la casa que mis manos levanten.
Porque sólo en el roto corazón de lo turbio
he encontrado la luz verdadera del fuego,
que las sombras me lleven,
y yo lleve conmigo, cuando sea la hora,
la clara vecindad de la tiniebla ardida
de mi noche a la noche.

Vicente Gallego, Santa deriva, 2002

Poética de los cuatro elementos

Poética de los cuatro elementos

No describir el fuego
sino hacer
que arda en el poema.

No decir el agua
sino saciar la sed
en cada verso del poema.

No definir el aire
sino sentir el aliento
que alguien respira en el poema.

No descifrar la tierra
sino enterrarse
y brotar en el poema.

Amalia Iglesias Serna (1962, Palencia, España); La Sed del Río, Ed. Reino de Cordelia, 2016. Premio de Poesía Ciudad de Salamanca, 2016