Wilderness

Wilderness

Mi apología del desierto sólo puede tener
lugar en otra lengua. La extranjera soy yo:
esta no es mi lengua. Ella dice ese verbo
que en los labios se vuelve fuego azul
y como beso nuevo es olvidado
(la punta de la lengua no toca el paladar).
Soy apenas la sombra de un caballo que pasa,
una raíz que baila hacia la hierba.
Después, la emperatriz se dirige
a las fieras: «¿cómo decís vosotras
la palabra silencio?» Con las garras, la pantera
señala hacia el pan, señala hacia los árboles
que arrojan las manzanas: cómo tanta miseria en fuente
de oro. Hay ciegos en la arena.
El sol impide el trigo y se hace la luz
pero sin obediencia. Como si el metal fuese
la última cualidad no visible del aire.
«Si no matas al rey, serás matado.
Que me has visto desnuda, y yo era tu desierto.
No puedes escapar: o esperas en el suelo, sin comida,
o resistes en mí, contra mi cuerpo».
Los santos ven a Dios en la marea baja.
Ven la corriente seca, resbalando deprisa
como línea brillante que en el mármol
escribiese su luto. «Ven a mí, que esta hambre
ya no me deja ver. Mi mente va curvando
lo que teme la vista. La razón quiere ser mi único fin.
Dios coge mi cabeza entre sus manos.
Me hace callar y sopla en el vacío. El vacío se esfuma.
Le divierten las fieras. Es feroz. Alguien pasó gritando
que no existe. También yo quise creerlo. Tenía hambre.
Los que ven tienen hambre. El desierto es el hambre.


Wilderness

A miña apoloxía do deserto só pode ter lugar nunha lingua estranxeira. A estranxeira son eu:
a lingua non é miña. Ela di esa palabra
que nos beizos se volve lume azul
e como bico dado cae no esquenzo
(a lingua e o padal non chegan a tocarse).
Son a penas a sombra dos cabalos que pasan,
unha raíz que baila contra a herba.
A emperatriz pregúntalles
ás feras: «como dicides vós
a palabra silencio?» Coas poutas, a panteira
sinala cara o pan, sinala cara ás árbores
que deitan as mazás: cómo tanta miseria en fonte
de ouro. Só hai cegos, no deserto.
O sol impide o trigo e a luz faise,
pero sen obediencia. Como se o metal fose
a última cualidade non visible do aire.
«Se non matas o rei, serás matado.
Que me viches espida, e eu era o teu deserto.
Non podes escapar: ou resistes na area, sen comida
ou resistes en min, contra o meu corpo».
Os santos ven a Deus ñas augas baixas.
Ven o río na seca, esvarando lixeiro
como as liñas brillantes que no mármore
escriben o seu loito. «Ven a min, que esta fame
xa non me deixa ver. A miña mente curva
o que temen os olios. A razón quere ser a miña fin.
Deus cólleme a cabeza entre as súas mans.
Faime calar e sopra no baleiro. O baleiro esvaécese.
Entretense coas feras. É feroz. Alguén pasou herrando:
«non existe». Tamén eu quixen crelo. Tiña fame.
Os que ven teñen fame. O deserto é a fame.

María do Cebreiro (1976, A Coruña, España); La cuarta persona del plural. Antología de poesía española contemporánea (1978-2015), Ed. Vaso Roto, 2016

Exilios

Exilios

tras tanto acá y allá yendo y viniendo
(Francisco de Aldana)

Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces. 

Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto. 

La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera. 

Se disuelve, tan solo.

Ida Vitale (1923, Uruguay), Procura lo imposible, Ed. Fondo de Cultura Económica, 1998

Los extraños retratos

Los extraños retratos

Ahora que estamos solos,
infancia mía,
hablemos,

olvidando un momento
los extraños retratos
que nos hicieron.

Hablemos de lo que tú y yo,
por no tener ya nada,
sabemos.

Que esta solitaria noche mía
no ha tenido la gracia
del comienzo,

y entré en la danza oscura de mi estirpe
como un joven tristísimo
en un lienzo.

Mi imagen sucesiva no me habita
sino como un oscuro
remordimiento,

sin poder distinguir siquiera
qué de mi pan o de mi vino
invento.

En el oscuro cuarto en que levanto
la mano con un gesto
polvoriento,

donde no puedo entrar, allí me miras
con tu traje y tu terco
fundamento,

y no sé si me llamas o qué quieres
en este mutuo, extraño
desencuentro.

Y a veces me parece que me pides
para que yo te saque
del silencio,

me buscas en los árboles de oro
y en el perdido parque
del recuerdo,

y a veces me parece que te busco
a tu tranquila fuerza
y tu sombrero,

para que tú me enseñes el camino
de mi perdido nombre
verdadero.

De tu estrella distante, aparecida,
no quiero más la luz tan triste
sino el Cuerpo.

Ahonda en mí. Encuéntrame.
Y que tu pan sea el día
nuestro.

Fina García Marruz (1923, Cuba), Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000), 2002

Me enseñaron

Me enseñaron

Mi alma es esa casa de madera que arrastra el vendaval
Juan Carlos Mestre

Desde pequeña me enseñaron
que debía atesorar objetos
para dejar herencia.
Mi casa acaba de quemarse.

Me enseñaron que si trabajas
es para obtener beneficios
y comprar la felicidad a plazos.
Mi casa acaba de quemarse.

Me enseñaron el camino recto
que llevaba a la Iglesia los domingos.
Mi casa acaba de quemarse.

Me enseñaron que la apariencia
ayuda a que te respeten
y por eso yo llevaba vestiditos
que eran la delicia de las madres.
Mi casa acaba de quemarse.

Me enseñaron que la familia es indisoluble
y los hermanos son sagrados
aunque te sangren.
Mi casa acaba de quemarse.

Me enseñaron a disimular el dolor
y las mentiras,
a sonreír puertas afuera
para que todos envidiaran mi vida perfecta.
Mi casa acaba de quemarse.

Me enseñaron a callar
porque sólo era una niña que siempre
tuvo fantasías de cría inútil
y absurda comunista.
Mi casa acaba de quemarse.

Me enseñaron a dejar de respirar
para ahogar en el silencio a la belleza
y yo me convertí en palabras sin sonido.
Mi casa acaba de quemarse.

Ahora, ante los escombros de la casa,
aprendo a vivir de nuevo
y la libertad nace de las cenizas.

Montserrat Villar González (1969, Ourense, España); Sumergir el sueño – Sulagar o soño, Ed. Lastura, 2019

De niña

De niña
superaba límites
saltando los marcos de las pizarras.
Las líneas rectas se enlazaban al vacío
mientras yo
perseguía sus puntos de fuga
atravesando paredes.
Ahora
parece insustancial
el valor de la recta,
sus diagramas imposibles
recorriendo galaxias.
Una línea es lo que dibujamos
entre lo perdido y el presente;
lo que marcan tus labios
con avaricia de infinito.
Nos bastaba un minutero
marcando los Fragel Rock.
Con la espera del postre
definíamos el tiempo.
La huida del castigo o el recuerdo
de una playa quebraban el pasado.
Distinguíamos la mañana y la noche
por la luz y los pijamas,
meriendas y recreos circundaban los relojes.
Hoy los días son bisiestos;
son compromisos los cumpleaños
y los descansos jornadas vacías.
Fatigamos las semanas y advertimos
que el ciclo de la vida
usa conceptos gastados.
La definición del tiempo se marea en los minutos.

Marta Zafrilla (1982, Murcia, España); Pecios, Editora Regional de Murcia, 2006 (Premio Molajoven 2006)

Decálogo I

Decálogo I

Cuando el nombrado llegue y desaparezca el mar
quedarán la lluvia estridente
y el haz de luz disuelto en el árbol
tras la lluvia estridente.
El río que rodea la Tierra.
El filo de la cumbre azul.
El rastro de las nubes que se disgregan en bocanadas
perdiendo consistencia por la ladera.
El charco de seres transmutados en líquido navegante.
El afán por la grandiosidad de los marcos naturales
y el afán por superar su misterio.
El asombro. El vértigo del esplendor.
El rugido del viento. El olor imposible del barro.
Los aullidos del animal huidizo.
Los ajetreos de un pájaro mudo que mueve la cabeza como si buscara algo mejor.
Y que tal vez busque algo mejor.
Quedará lo que no tiene sentido ni razón ni fin.
Lo que no se puede proteger.
Y lo que no se puede destruir.

Pilar Adón (1971, Madrid, España); Mente animal (2014); extraído de Años de trece meses. 13 Autoras de la poesía actual en lengua española, Ed. Demipage, 2022.

Stella matutina

Stella matutina

“Ad noctis hujus caliginem destruendam indeficiens
     perseveret”.
                                      Pregón pascual

Pues mañana
no se abrirá en mi puerta la mañana,
ni acudirán tus pasos al filo de mi sueño,
ni se desprenderán de los ojales dóciles
botones nacarados,
ni indagará la prisa de tus dedos
más allá del embozo, pues mañana
no habrá en mi boca labios,
ramillete de menta, buenos días.
Ni mejilla adentrándose en mi escote,
ni llamas enroscándose en mis pechos,
ni presurosos besos, en tropel, por el alba,
ni tus brazos.
Pues en vano, mañana,
el metálico brillo de la última estrella
prorrogará su aviso en el cielo aún blanco.
Tú no vendrás mañana a despertarme

Ana Rossetti (1950, Cádiz, España), Yesterday, Ed. Torremozas, 2000

El don maldito

El don maldito

Quise escribir el poema de las cosas sencillas,
pero nunca fue fácil hablar del sol de octubre
y el insidioso don de la melancolía.

Al despertar de pronto en el otoño,
castañas son las calles.
Inquilinas desahuciadas,
las hojas anticipan el invierno.

Quise escribir el poema de las cosas sencillas,
captar el pausado abandono del viento,
la tensión hacia el blanco,
el fugaz amarillo…

En el cristal ahumado del asfalto
ensimismado crece el don maldito,
el insidioso don de la melancolía.

Ioana Gruia (1978, Rumanía); El sol en la fruta, Ed. Renacimiento, 2011 (Premio Andalucía Joven 2011)

Los hijos únicos no lloran al nacer

Los hijos únicos no lloran al nacer

Ningún lugar es aquí lo que parece.
Los hijos únicos nos lanzamos al mar–
delante de nosotros va
nuestra ceguera.

Nos desnudamos al despertar
para que no nos vean.
Los hijos únicos no somos fáciles de amar–
por eso recogemos hormiguitas y animales

que podamos llevar con nosotros
para alimentarlos así
con nuestra enfermedad.
Los hijos únicos somos fáciles

de olvidar–
donde ya no estamos, la luz
se hunde en nosotros
esperando suplantar el hueco

con calor
y la sangre
con un océano.

Los hijos únicos no lloran al morir
porque ya están solos.

Emily Roberts (1991, Ávila, España), “Estación Poesía” Nº 8, Editado por Secretariado de Publicaciones Universidad de Sevilla, 2016